MÉXICO: DE PAÍS CON POTENCIAL A POTENCIA MUNDIAL

MÉXICO: DE PAÍS CON POTENCIAL A POTENCIA MUNDIAL

¿Qué necesita México para convertirse en una nación sobresaliente a nivel mundial?

México tiene algo que muchas naciones tardaron generaciones en construir: posición geográfica, población, recursos, cultura, industria, mercados, biodiversidad y una extraordinaria capacidad humana.

Está junto a Estados Unidos, la mayor economía del mundo; tiene acceso al Pacífico y al Atlántico; pertenece al T-MEC; posee una importante industria automotriz, aeroespacial, electrónica, alimentaria y manufacturera; cuenta con petróleo, minerales, tierras agrícolas, recursos solares y eólicos; y posee una cultura reconocida internacionalmente.

Entonces surge una pregunta inevitable:

Si México tiene tantas ventajas, ¿por qué todavía no ha logrado convertirse en una potencia económica y tecnológica comparable con las grandes naciones desarrolladas?

La respuesta no está en una sola causa.

México no necesita descubrir una fórmula secreta. Necesita convertir sus ventajas naturales en productividad, conocimiento, seguridad, infraestructura, instituciones y riqueza para su población.

La OCDE señala que la productividad mexicana permanece estancada y que el país no ha logrado cerrar significativamente la brecha de ingreso por habitante frente a las economías más avanzadas.

El desafío, por tanto, no es solamente crecer.

Es aprender a crecer de otra manera.


1. EL PRIMER GRAN CAMBIO: PENSAR EN DÉCADAS, NO EN SEXENIOS

Una potencia mundial no se construye en seis años.

Estados Unidos, Alemania, Japón, Corea del Sur y China desarrollaron buena parte de sus capacidades estratégicas mediante políticas que sobrevivieron a numerosos gobiernos.

México necesita establecer un Proyecto Nacional de largo plazo, construido sobre objetivos que no dependan del partido que gobierne.

Por ejemplo:

  • educación de calidad;
  • seguridad y justicia;
  • infraestructura;
  • energía;
  • agua;
  • ciencia y tecnología;
  • industrialización;
  • salud;
  • desarrollo regional;
  • digitalización;
  • fortalecimiento institucional.

Los gobiernos pueden cambiar.

Las metas nacionales deberían permanecer.

México necesita pasar de una lógica de:

"¿Qué hará este gobierno?"

a otra:

"¿Dónde queremos que esté México en 2040, 2050 y 2060?"

2. EDUCACIÓN: LA VERDADERA INFRAESTRUCTURA DE UNA POTENCIA

Una nación poderosa no comienza construyendo edificios.

Comienza formando personas capaces de crear aquello que todavía no existe.

México necesita una transformación profunda de su sistema educativo.

No solamente más estudiantes.

Mejores estudiantes.

La OCDE identifica importantes problemas en calidad educativa, abandono escolar y desajuste entre las habilidades que proporciona el sistema y las que necesitan las empresas. También señala que alrededor de 75% de los empleadores reportan dificultades para encontrar trabajadores con las competencias adecuadas.

México debería convertir matemáticas, ciencias, programación, inglés, pensamiento crítico y habilidades digitales en pilares nacionales.

Y particularmente fortalecer:

  • educación técnica;
  • formación profesional;
  • ingeniería;
  • inteligencia artificial;
  • robótica;
  • biotecnología;
  • semiconductores;
  • ciencias espaciales;
  • energías renovables;
  • ciberseguridad;
  • medicina avanzada.

Una nación que importa tecnología permanentemente difícilmente puede convertirse en una potencia tecnológica.

México necesita pasar de comprar conocimiento a producir conocimiento.


3. CIENCIA Y TECNOLOGÍA: DE MAQUILADOR A CREADOR

Aquí podría encontrarse una de las mayores oportunidades históricas de México.

El país ya tiene una poderosa industria manufacturera.

El siguiente paso es subir en la cadena de valor.

No solamente:

fabricar el automóvil.

Sino:

diseñar el automóvil.

No solamente ensamblar dispositivos.

Sino desarrollar sus componentes.

No solamente fabricar maquinaria.

Sino diseñarla.

No solamente utilizar inteligencia artificial.

Sino crearla.

México debería establecer programas nacionales de investigación en áreas estratégicas:

Semiconductores
Inteligencia artificial
Robótica
Biotecnología
Aeroespacial
Medicina
Energía
Materiales avanzados
Agua
Agricultura de precisión
Ciberseguridad

El objetivo sería transformar a México progresivamente de una economía basada en manufactura hacia una economía basada también en conocimiento y propiedad intelectual.


4. EL GRAN SALTO DEL NEARSHORING

La reorganización de las cadenas industriales mundiales ofrece a México una oportunidad extraordinaria.

Pero existe una diferencia fundamental entre atraer fábricas y construir una potencia industrial.

Una fábrica extranjera puede llegar, producir y exportar.

Una potencia industrial desarrolla además:

  • proveedores nacionales;
  • tecnología propia;
  • ingenieros;
  • marcas;
  • patentes;
  • centros de investigación;
  • financiamiento;
  • cadenas de suministro nacionales.

La OCDE considera que México tiene una oportunidad importante para aprovechar la relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica, pero advierte que para aprovecharla plenamente necesita mejorar infraestructura, conectividad digital, regulación, Estado de derecho, energía y disponibilidad de agua.

El objetivo debería ser:

"Hecho en México" → "Diseñado en México" → "Inventado en México".

Ese sería un salto histórico.


5. SEGURIDAD Y ESTADO DE DERECHO: SIN ESTO NO EXISTE UNA POTENCIA

No puede existir una economía plenamente desarrollada cuando ciudadanos y empresas tienen que incorporar la inseguridad como parte de sus costos.

La seguridad no es únicamente un problema policial.

Es un problema económico, social e institucional.

La OCDE señala que el crimen y la débil aplicación de la ley pueden elevar los costos empresariales, reducir la inversión y limitar la productividad. También identifica la aplicación efectiva de las leyes y la reducción de la impunidad como elementos importantes para mejorar el entorno económico.

México necesita fortalecer:

  • policías profesionales;
  • inteligencia financiera;
  • investigación criminal;
  • fiscalías;
  • policías cibernéticas;
  • aduanas;
  • sistema penitenciario;
  • tribunales;
  • protección de testigos;
  • combate al lavado de dinero;
  • coordinación entre niveles de gobierno.

Pero existe una idea todavía más importante:

La justicia debe ser predecible.

Una empresa nacional o extranjera debe saber que un contrato será respetado, una propiedad estará protegida y un delito será investigado.


6. INFRAESTRUCTURA: CONVERTIR A MÉXICO EN EL GRAN PUENTE DE NORTEAMÉRICA

La geografía mexicana es extraordinaria.

Pero la geografía solamente se convierte en riqueza cuando existe infraestructura.

México debería desarrollar una red logística de clase mundial:

Ferrocarriles de carga
Carreteras
Puertos
Aeropuertos
Aduanas inteligentes
Parques industriales
Centros logísticos
Fibra óptica
5G
Data centers
Corredores energéticos

Y aquí existe una oportunidad enorme:

México puede convertirse en el gran corredor industrial entre Asia, Norteamérica, América Latina y Europa.

El país debería conectar mejor sus regiones.

El norte industrial.

El centro manufacturero.

El Bajío.

El Golfo.

El Pacífico.

El sureste.

Y los corredores hacia Estados Unidos.

La infraestructura no debería verse únicamente como obra pública.

Debe verse como una plataforma para producir riqueza.


7. ENERGÍA: UNA POTENCIA INDUSTRIAL NECESITA ELECTRICIDAD ABUNDANTE

Este punto será cada vez más importante.

La inteligencia artificial, los centros de datos, los semiconductores, los vehículos eléctricos y la industria moderna necesitan enormes cantidades de electricidad.

México tiene una ventaja extraordinaria:

sol.

Especialmente en regiones del norte.

También tiene potencial:

  • eólico;
  • hidroeléctrico;
  • geotérmico;
  • gas natural;
  • almacenamiento energético;
  • eventualmente tecnologías nucleares.

La transición energética no debería plantearse solamente como una cuestión ambiental.

También es una cuestión de competitividad industrial y seguridad nacional.

La OCDE señala que aumentar la generación eléctrica renovable podría mejorar la seguridad energética y hacer a México más atractivo para la inversión.

El objetivo debería ser:

Energía suficiente, confiable, competitiva y cada vez más limpia.

8. AGUA: EL RECURSO ESTRATÉGICO DEL SIGLO XXI

México no puede hablar de desarrollo futuro ignorando el agua.

El crecimiento industrial, agrícola y urbano estará condicionado por ella.

Esto es particularmente importante en el norte.

Por eso México debería desarrollar una política nacional del agua basada en:

  • infraestructura hidráulica;
  • reducción de fugas;
  • tratamiento y reutilización;
  • desalación donde sea viable;
  • agricultura tecnificada;
  • almacenamiento;
  • protección de acuíferos;
  • medición inteligente;
  • infraestructura contra sequías e inundaciones.

En algunas regiones, el agua puede convertirse en un factor más determinante para atraer inversión que incluso la disponibilidad de mano de obra.

El México del futuro tendrá que aprender a producir más utilizando menos agua.


9. FORMALIZAR LA ECONOMÍA

La informalidad representa uno de los grandes obstáculos estructurales.

Una economía moderna necesita que más empresas puedan crecer formalmente.

Eso significa simplificar:

  • permisos;
  • impuestos;
  • licencias;
  • registros;
  • trámites;
  • obligaciones administrativas.

La OCDE identifica la informalidad como un problema que reduce productividad, limita la recaudación y dificulta el crecimiento empresarial.

México debería hacer que abrir una empresa sea sencillo.

Idealmente:

una plataforma digital, pocos trámites y reglas claras.

Y al mismo tiempo ofrecer incentivos para que pequeños negocios puedan convertirse gradualmente en empresas formales.


10. LAS PYMES: EL GRAN EJÉRCITO ECONÓMICO DE MÉXICO

Una potencia no puede depender únicamente de grandes corporaciones.

Necesita millones de empresas capaces de crecer.

México necesita facilitar que una pequeña empresa pueda convertirse en mediana y posteriormente en grande.

Para ello necesita:

  • crédito;
  • capacitación;
  • tecnología;
  • digitalización;
  • acceso a mercados;
  • compras gubernamentales transparentes;
  • integración con grandes industrias.

El Banco Mundial señala precisamente la necesidad de fortalecer el entorno empresarial y ampliar el acceso al financiamiento, particularmente para pequeñas y medianas empresas.


11. UN NUEVO MODELO PARA EL CAMPO MEXICANO

México no debería abandonar su agricultura.

Debería modernizarla.

Agricultura de precisión.

Sensores.

Drones.

Inteligencia artificial.

Riego inteligente.

Semillas mejoradas.

Invernaderos.

Biotecnología.

Cadenas de frío.

Procesamiento de alimentos.

México podría dejar de exportar únicamente productos agrícolas y aumentar la exportación de alimentos procesados de alto valor.

No solamente vender aguacates.

También vender productos alimentarios derivados.

No solamente ganado.

También productos cárnicos procesados con mayor valor agregado.

El objetivo sería capturar una mayor proporción de la riqueza generada por cada producto.


12. SALUD: UNA POTENCIA NECESITA UNA POBLACIÓN SALUDABLE

El desarrollo económico pierde sentido si no mejora la vida de las personas.

México necesita fortalecer:

  • medicina preventiva;
  • atención primaria;
  • hospitales;
  • medicamentos;
  • diagnóstico;
  • digitalización de expedientes;
  • investigación médica;
  • producción nacional de medicamentos y dispositivos.

Además, el envejecimiento de la población hará que la salud sea un componente cada vez más importante de las finanzas públicas y de la productividad.


13. PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES

Existe otra enorme reserva de talento que México todavía no aprovecha plenamente.

La participación laboral femenina continúa por debajo de las economías avanzadas.

La OCDE identifica precisamente el aumento del empleo femenino como una de las oportunidades para elevar el crecimiento económico mexicano.

Esto no significa solamente una cuestión laboral.

Significa aprovechar mejor el capital humano del país.

Guarderías accesibles.

Educación.

Transporte seguro.

Horarios compatibles.

Trabajo flexible.

Igualdad de oportunidades.

Todo ello puede traducirse también en mayor productividad y crecimiento.


14. UNA POLÍTICA INDUSTRIAL NACIONAL

México necesita preguntarse:

¿Qué industrias queremos dominar en 20 años?

No todas.

Pero sí algunas estratégicas.

Por ejemplo:

  • semiconductores;
  • automóviles eléctricos;
  • baterías;
  • aeroespacial;
  • dispositivos médicos;
  • farmacéutica;
  • robótica;
  • inteligencia artificial;
  • agroindustria;
  • maquinaria;
  • energías renovables;
  • tecnología del agua.

El gobierno no tiene que fabricar directamente todos esos productos.

Su función puede ser crear las condiciones para que empresas mexicanas y extranjeras desarrollen esas capacidades dentro del país.


15. MÁS VALOR AGREGADO Y MENOS DEPENDENCIA

Una potencia no necesariamente necesita producirlo todo.

Necesita controlar tecnologías y sectores estratégicos suficientes para no quedar vulnerable.

México debe evitar depender excesivamente de la exportación de productos de bajo valor agregado.

La meta debería ser aumentar progresivamente:

productividad + tecnología + conocimiento + propiedad intelectual + marcas mexicanas.

Ahí está buena parte de la diferencia entre una economía manufacturera y una potencia industrial.


16. DIPLOMACIA: MÉXICO DEBERÍA JUGAR EN TODAS LAS CANCHAS

México tiene una posición privilegiada.

Debe profundizar sus relaciones con:

Estados Unidos y Canadá.

Europa.

Asia.

América Latina.

India.

Japón.

Corea del Sur.

Australia.

Y otras economías emergentes.

Pero la relación con Estados Unidos merece especial atención.

No por dependencia, sino porque la integración económica entre ambos países es una de las mayores ventajas estructurales de México.

La estrategia debería ser:

ser socio indispensable, no simplemente proveedor barato.


17. CULTURA: EL PODER QUE MÉXICO YA TIENE

Aquí México posee algo que no necesita construir desde cero.

Ya existe.

México tiene una de las identidades culturales más reconocibles del planeta.

Gastronomía.

Música.

Cine.

Arte.

Historia.

Arquitectura.

Literatura.

Tradiciones.

Turismo.

La cultura puede convertirse también en poder económico y diplomático.

Una potencia no solamente exporta productos.

También exporta ideas, cultura, conocimiento y una imagen nacional.


18. EL DESARROLLO REGIONAL

Uno de los grandes retos mexicanos es que el desarrollo no está distribuido de manera uniforme.

La OCDE identifica diferencias importantes de productividad entre las regiones del norte y las del sur.

México necesita conectar económicamente al sur con el resto del país.

Pero no mediante una simple transferencia permanente de recursos.

La meta debería ser crear polos productivos regionales.

Cada región puede aprovechar sus ventajas.

Norte:

industria, energía, logística, agroindustria.

Bajío:

manufactura avanzada, automotriz, aeroespacial.

Centro:

servicios, tecnología, finanzas, investigación.

Golfo:

energía, petroquímica, puertos.

Sur-sureste:

turismo, agroindustria, energía, logística, biodiversidad y nuevos corredores industriales.

El objetivo sería que cada región encuentre su propia vocación económica.


19. DIGITALIZAR AL ESTADO

Una potencia del siglo XXI no puede tener un Estado burocrático del siglo XX.

México debería avanzar hacia:

Gobierno digital.

Una persona debería poder realizar la mayoría de sus trámites desde un teléfono.

Empresas.

Impuestos.

Permisos.

Licencias.

Propiedades.

Salud.

Educación.

Seguridad social.

Todo conectado mediante sistemas seguros.

La OCDE identifica la digitalización como una oportunidad importante para elevar la productividad mexicana, aunque advierte que persisten problemas de adopción tecnológica, habilidades digitales y ciberseguridad.


20. UNA NUEVA RELACIÓN ENTRE GOBIERNO, EMPRESA Y SOCIEDAD

El desarrollo no puede depender exclusivamente del gobierno.

Tampoco exclusivamente de las empresas.

Ni exclusivamente de los ciudadanos.

Las grandes transformaciones nacionales suelen surgir cuando:

Estado + empresas + universidades + sociedad

trabajan hacia objetivos comunes.

México necesita recuperar la idea de que determinados proyectos son proyectos nacionales, independientemente de quién gobierne.


¿Y QUÉ SIGNIFICA REALMENTE SER UNA POTENCIA?

Aquí está quizá la parte más importante.

Ser potencia no significa únicamente tener un PIB enorme.

Una verdadera potencia debería reunir varias capacidades:

Poder económico

Empresas competitivas y alta productividad.

Poder tecnológico

Capacidad para desarrollar tecnología propia.

Poder científico

Universidades e investigación de primer nivel.

Poder industrial

Capacidad de fabricar productos complejos.

Poder energético

Energía suficiente y segura.

Poder alimentario

Capacidad de producir alimentos y tecnología agrícola.

Poder militar y de seguridad

Capacidad de proteger territorio, población e infraestructura estratégica.

Poder diplomático

Capacidad para influir en las decisiones internacionales.

Poder cultural

Capacidad para proyectar identidad, valores y cultura.

Poder humano

Una población educada, saludable y productiva.

Y, sobre todo:

Instituciones capaces

Porque sin instituciones confiables, buena parte de las demás capacidades terminan debilitándose.


EL VERDADERO RETO MEXICANO

México no necesita convertirse en otro país.

Necesita convertirse plenamente en sí mismo.

Tiene territorio.

Tiene población.

Tiene recursos.

Tiene industria.

Tiene cultura.

Tiene talento.

Tiene una ubicación geográfica extraordinaria.

Tiene acceso a uno de los mercados más importantes del planeta.

El problema fundamental es convertir todas esas ventajas dispersas en un sistema nacional de productividad y desarrollo.

El Banco Mundial resume una parte importante del desafío señalando que México tiene instituciones macroeconómicas sólidas, una economía manufacturera diversificada y una integración profunda en las cadenas globales, pero que durante décadas su crecimiento ha sido insuficiente para cerrar la brecha con las economías de altos ingresos.

Por eso el gran desafío mexicano no es simplemente:

"crecer".

Es:

crecer más rápido, crecer durante décadas y lograr que ese crecimiento aumente la productividad y las oportunidades de la mayoría de los mexicanos.

EL MÉXICO QUE PODRÍA EXISTIR

Imaginemos un México donde:

Un joven de Sonora pueda estudiar ingeniería de alta especialidad sin abandonar su región.

Una empresa de Pitiquito pueda vender tecnología o productos a cualquier parte del mundo.

Una fábrica mexicana produzca componentes para vehículos eléctricos.

Una universidad mexicana desarrolle una patente utilizada internacionalmente.

Un agricultor utilice inteligencia artificial para decidir cuándo sembrar y regar.

Una empresa extranjera llegue a México no solamente porque la mano de obra es competitiva, sino porque encuentra ingenieros, energía, infraestructura, seguridad y proveedores especializados.

Un ciudadano pueda abrir una empresa desde su teléfono.

Un tren pueda transportar mercancías rápidamente desde el Pacífico hasta la frontera.

Una familia pueda caminar por su comunidad sin vivir condicionada por la inseguridad.

Y un niño mexicano pueda crecer pensando que convertirse en científico, ingeniero, médico, empresario, astronauta o investigador de clase mundial es algo posible sin tener que abandonar México.

Ese sería un cambio mucho más profundo que aumentar algunas décimas el PIB.

Sería cambiar la capacidad del país para producir riqueza, conocimiento y oportunidades.


LA GRAN OPORTUNIDAD

México se encuentra frente a una coyuntura particularmente importante.

La reorganización de las cadenas productivas mundiales, la cercanía con Estados Unidos, la transformación tecnológica y la transición energética pueden abrir oportunidades enormes.

Pero las oportunidades no garantizan resultados.

La OCDE advierte que el crecimiento mexicano seguirá siendo moderado si no se profundizan reformas estructurales orientadas a productividad, educación, digitalización, formalidad, infraestructura y certidumbre.

Por eso México tiene dos caminos posibles.

Uno es continuar creciendo lentamente, aprovechando parcialmente sus ventajas y reaccionando ante los acontecimientos internacionales.

El otro consiste en construir deliberadamente capacidades nacionales durante las próximas décadas.

Educación.
Seguridad.
Justicia.
Infraestructura.
Energía.
Agua.
Ciencia.
Tecnología.
Industria.
Empresas.
Salud.
Capital humano.
Instituciones.

No existe una sola reforma capaz de convertir a México en potencia.

Existe algo mucho más poderoso:

una generación de políticas coherentes mantenidas durante décadas.


CONCLUSIÓN

México no necesita convertirse en potencia para demostrar su valor.

Pero sí tiene condiciones para aspirar a algo mucho mayor de lo que actualmente representa en el escenario mundial.

La cuestión no es si México tiene potencial.

Lo tiene.

La verdadera cuestión es si será capaz de transformar ese potencial en capacidades permanentes.

Porque un país rico en recursos puede seguir siendo pobre.

Un país con millones de trabajadores puede seguir teniendo baja productividad.

Un país con universidades puede seguir importando tecnología.

Un país con enormes recursos naturales puede seguir teniendo problemas energéticos y de agua.

Y un país con una posición geográfica privilegiada puede desaprovecharla si carece de infraestructura, seguridad y Estado de derecho.

Por eso, la construcción de una potencia mexicana tendría que comenzar por una idea sencilla:

México no necesita esperar a que el mundo le dé una oportunidad. Necesita construir las capacidades que hagan imposible que el mundo ignore su potencial.

El México verdaderamente poderoso no sería simplemente el que tuviera más fábricas, más dinero o más habitantes.

Sería el México que pudiera decir:

"Tenemos el conocimiento para crear, la industria para producir, las instituciones para proteger, la energía para crecer, la educación para avanzar y el talento humano para competir con cualquiera."

Ese sería el verdadero salto:

pasar de ser un país con enormes posibilidades a convertir esas posibilidades en poder nacional.